Un Carabinero mata a un menor de edad con su arma de servicio y, se supone, atendiendo sólo a su juicio personal y no a instrucciones de algún superior.
Mantiene los hechos en secreto y es encubierto por otros oficiales que se encontraban junto a él al momento de disparar.
Las autoridades de Carabineros se rehusan a investigar y declaran que ningún carabinero disparó la noche del 25 de Agosto.
Ante la insistencia de los familiares del joven fallecido, y con su hermano minusválido (al cual acompañaba esa noche) como testigo de lo sucedido, se abre una investigación que determina que la bala es 9mm y se coteja con el armamento de los funcionarios de servicio esa noche en el sector.
Qué nos encontramos acá?
Que la bala pertenece a la UZI 9mm del sargento Miguel Millacura, él cual confiesa haber disparado dos veces "al aire". Posteriores pesquisas confirman que la bala incrustada en el pecho de Manuel Gutierrez, estudiante de 16 años, fue percutada por el arma del sargento Millacura.
Entonces se producen bajas en la policia, se exigen renuncias por parte del poder ejecutivo chileno y se presentan querellas.
Pero NADIE pide disculpas.
No hay un mea culpa sobre la excesiva represión que actua como catalizador para que oficiales de Carabineros, al servicio de la comunidad y en resguardo del Estado de Derecho, estimen necesario disparar al mismo pueblo que han jurado defender.
Y un nombre más se anota con tinta roja, la de los asesinados por carabineros en esta democracia en la medida de lo posible.
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| Marcha CONFECH 14.7.11 |

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